viernes, 4 de abril de 2008

Sin punto final.













Nunca he confiado en nadie, ni siquiera en quien confía ciegamente en mí, pues ¿cómo podría confiar en alguien que confía ciegamente en mí? No ha llovido aún, ¿qué pasa con el reporte del tiempo?, ¿qué con el resorte de las niñas que juegan a enredarlo en sus tobillos para luego saltarlo, sin más intención que despegar sus pies del suelo por unas milésimas de segundo?, tan invariable tu cara, siempre el mismo ceño, desencajado de cualquier congruente escena de normalidad, no basta con esperar la lluvia, no basta con permanecer inmóvil y subastar mis movimientos al mejor recuerdo de ti

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