domingo, 6 de abril de 2008

Depresión precoz..."Remi"


¿Será posible no deprimirse al ver tanto dolor? Al menos no creo que a los nyeve o diez años se pueda no sentir una tremenda tristeza ajena al ver como a Remi se le va la vida en cada capítulo. Yo particularmente recuerdo haber llorado mucho en dos ocasiones (putísimo):

La primera, cuando el abuelo que tanto quería, le mete una golpiza por no haberse aprendido el abecedario y lo deja encerrado sólo, por algunos días en un cuarto deprimente. Y la segunda, con la escena de cuando Remi, al encontrar por fin a su mamá en el muelle abordando un barco a punto de zarpar, comienza a correr hacia ella tan rápido como puede, hasta que después de varios angustiosos minutos de carrera, se va haciendo inútil hasta el último grito desgarrador, que orillan a Remi a no hacer nada más que encajar con fuerza las rodillas en la tierra, cerrar los ojos repletos de lágrimas contenidas y agachar la cabeza con la mayor melancolía imaginable.

Tan sólo una caricatura, pero para un espectador preadolescente, no le encuentro otro nombre mas que terrorismo psicológico y emocional. Que no nos pregunten entonces por qué somos una generación con tendencia a la depresión, si hemos vivido con ella desde que llegábamos de la primaria y prendíamos la tele en el canal cinco.

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