domingo, 8 de febrero de 2009

Quiero darle públicamente las gracias al taxista que me llevó a las cuatro y media de la mañana a mi casa por 50 pesos, y sólo me dijo: “No hay pedo, carnal, a mí también me ha tocado andar bien corto”.

3 comentarios:

El propio Tomás dijo...

Ja, ja. Lo agarraste en sus cinco minutos de compasión cristiana. Je, je. Hay que sacar un libro con las mejores anécdotas con taxistas. Muajuajau. Saludos.

Carlitos dijo...

Sí, una vez uno me dijo que me iba a divorciar, por la forma de mis orejas.

El propio Tomás dijo...

Ja, ja. Está bueno eso. Justo hace poco leí unos artículos de la relación entre los remolinos de la cabeza con la hiperactividad, la esquizofrenia y la homosexualidad. Muajaujauajua.